Martes, 21 de Mayo de 2019

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Críticas
 





La grandeza de la música española
JULIO ANDRADE MALDE
La obra de Giménez -redonda, intensa, de singular belleza-, tan olvidada, tan raramente representada, sitúa el nivel artístico de la zarzuela a una extraordinaria altura. Ello demuestra que es absurdo menospreciar las obras líricas de un modo genérico; una buena zarzuela es sin duda muy superior a una mala ópera. La partitura de Falla apunta más arriba; se la considera una ópera -se define como "drama lírico"- y es verdad que tiene páginas de alta calidad donde resplandece el genio del compositor gaditano; pero no siempre mantiene la misma altura ni musical ni dramática. Ha sido un acierto programarlas juntas y por ese orden porque son antecedente y consecuente y tratan un mismo tema: el de la gitanilla seducida por el aristócrata. La versión coruñesa, en concierto, tuvo una alta calidad media. Fue una lástima no incluir en el programa una sinopsis argumental que hubiera ayudado mucho a la comprensión. Y, a pesar de que se trataba de obras españolas, también hubiera sido útil la disposición del cartel electrónico que se utiliza en las óperas, por dos razones: una, que -sobre todo en La tempranica- el texto sigue la pronunciación andaluza que además es la variante gitana y contiene palabras en caló; otra, que no todos los cantantes proyectan bien la voz ni todos ellos frasean correctamente, lo que impide la comprensión del texto.

La Orquesta fue lo mejor de la velada. Tuvo momentos extraordinarios, sobre todo, en la obra de Giménez. Para Víctor Pablo, un gran profesional, no existe obra menor y su entrega, su entusiasmo y su cariño por el género le hacen acreedor a que pueda establecerse un parangón con las célebres versiones -que se están reeditando- dirigidas por Argenta con el concurso de los grandes cantantes de la época (Lorengar, Berganza, Rivadeneira, Ausensi). La Coral Andra Mari está a un nivel mil veces superior a lo que suelen hacer en la actualidad los coros de las compañías itinerantes; sin embargo, se nota que está resultando difícil el relevo generacional -problema típico de la mayor parte de las corales españolas- por lo que no se halla en el mejor momento. Muy superior su actuación en La vida breve (¿mayor preparación?). María Bayo pareció tener mucho mejor estudiada la obra de Falla y hallarse más identificada con el personaje; su voz sigue mostrando calidades muy notables, aunque acusa cierta irregularidad y, con frecuencia, una emisión demasiado cerrada que hace imposible entender lo que canta. Otro tanto cabría decir de Marina R. Cusi que además estuvo muy escasa de volumen y de proyección vocal. Muy bien Bergasa y Montserrat, en ambas obras: cantaron con intensidad y buen fraseo; Antonio López y Joan Cabero desempeñaron sus breves papeles con acierto. Excelente, la cantaora; acaso no muy gitana, pero se le entendía todo a la perfección y la voz sonaba llena y con claridad. Correcta, la guitarrista flamenca.

 
 

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