Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Críticas
 





RETAZOS DE EMOCIÓN
Maria Jose Cano
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Euskadi, Alfonso Gómez, piano; Ana María Otxoa y Ainhoa López de Muniain, sopranos; Lucía Gómez, mezzosoprano; Víctor Guillén y Mikel Frasnillo, tenores; Jesús García, barítono; Andra Mari Abesbatza. Director: Hans Graf. Programa: “Mar en calma y próspero viaje, op. 112”, “Canto elegíaco op. 118” y “Fantasía en do menor para piano, coro y orquesta, op. 80, Fantasía coral” de Beethoven; “Sinfonía nº1 en fa menor, op. 10” de Shostakovich. Fecha: 8-IV-19. Lugar: Auditorio Kursaal. Asistencia: Lleno.
Beethoven y Shostakovich convivieron ayer en un concierto que reunió elementos muy diversos. Permitió escuchar dos obras corales infrecuentes que la Orquesta Sinfónica de Euskadi abordaba por primera vez junto a la apreciada “Fantasía para piano, coro y orquesta”, reencontrarse a la agrupación y a su público con uno de sus directores titulares, Hans Graf, y descubrir con repertorio clásico a un pianista conocido especialmente por su trabajo en música contemporánea. Y el encuentro, al igual que su propio diseño, contó también con aspectos muy destacables y otros que no llegaron a emocionar.
La interpretación que la Coral Andra Mari hizo de las tres obras de Beethoven que ocuparon la primera mitad del concierto supuso uno de los grandes logros del mismo. Resultó especialmente conmovedora en las partes más suaves, en el nada fácil comienzo de un “Mar en calma” del que supieron transmitir toda su quietud, y en el “Canto elegíaco”. Su clara dicción y su aterciopelado timbre se adaptaron muy bien al estilo de la música vocal de Beethoven. Los solistas también realizaron una notable labor en la “Fantasía”, en la que Alfonso Gómez defendió con seguridad su comprometido papel al piano. Graf, buen concertador, consiguió precisión y equilibrio, pero transmitió una lectura un tanto encorsetada en la que faltó un mayor dibujo de la articulación y quizá también un poco más de riesgo.
La orquesta, que sonó segura y convincente en Beethoven, volvió a mostrar su ya habitual buen nivel en un Shostakovich que no siempre mantuvo el interés. Si bien recibimos apropiados efectos sonoros, contrastes y buenas dinámicas, su “Sinfonía nº1” resultó irregular de carácter a lo largo de sus cuatro movimientos, sobre todo el anodino “Lento” al que siguió, eso sí, un “Allegro Molot Lento” final de mucha más expresividad.

 
 

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